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lunes, noviembre 14, 2005

Segunda entrega. Un entrañable relato sobre ese personaje querido que trabaja a todas horas para saciar el hambre de comensales furtivos

Los ‘sanguchitos’ nuestros de cada noche, y
la entrañable tía “Toxi”

Por: Erick Aubert Rothgiesser

Fue en el año 2001, tras una noche más de parranda con mis amigos, que bajando por la calle Tigre hacia Saphy tomamos noticia de unos carritos sangucheros; eran las dos de la mañana y el estómago pedía a gritos un calmante para el hambre. Ni cortos ni perezosos nos dirigimos al puesto que ostentaba una cantidad regular de clientes, la dueña era una mujer de unos cuarenta años; sus ojos, aunque brillaban por la cantidad de movimiento a esa hora, mostraban cierto aire a amargura y dolor. Hicimos nuestro pedido y me puse a observarla con mayor atención. La resignación y los recuerdos de un pasado difícil le invadían el rostro, la única alegría que se podía ver era aquella que le daba su hija, quien le ayudaba con la preparación, y el dinero que le serviría para subsistir una semana más.

Es así que conocí a Rosa Huamán Chávez -aunque esa primera vez se quedó con el mote de la “tía Toxi”-. Ella es oriunda del pueblo de Pillpinto, en la provincia de Paruro en Cusco, su familia trabajaba para una hacienda de cebada hasta que llegó la Reforma Agraria de Velasco. El fundo se resquebrajó en pequeñas cooperativas que no funcionaban como tales y los que otrora fueron campos rebosantes de cebada, se volvieron plantaciones familiares que no producían ingreso alguno.

Es otra noche de aquellas y el frío cusqueño arrecia, corre el mes de junio del 2002 y el invierno ya se deja sentir. Una vez más mis compañeros y yo nos dirigimos donde la ya “caserita” tía Toxi. Ella ya sabe lo que vamos a pedir: “tres hamburguesas, una sin cebolla. Dos de pollo y uno de chorizo. Y no te olvides de darles su yapita a los jóvenes hijita”, le dice ella a su fiel asistente y mientras esperamos prendemos un cigarrillo para ser compartido por todos e iniciamos una amena conversación con nuestra querida “señito”. Pareciera que cada vez que nos ve llegar su noche se alegra de manera instantánea, sus manos se vuelven más hábiles y esos tiernos ojos llenos de sabiduría y sufrimiento, característicos del poblador andino, empiezan a resplandecer de esperanza para el futuro.

Nuestros bocadillos ya están listos y nos prestamos a pagar. Ella siempre nos da algo de regalo con los sándwiches, “para que no les de hambre en el taxi” nos dice; una porción de papas al hilo, una gaseosa, cigarros, y en una ocasión nos dio una “chata” de ron-al parecer vio que nuestra velada no iba para nada bien-. De esta forma la tía se fue volviendo un personaje entrañable y una memoria viviente de nuestra época escolar.

Rosa se casó a los dieciséis años, su esposo era el presidente de la cooperativa más sólida de la zona de Pillpinto y llevaban una vida tranquila hasta cierto punto. Ella ya esperaba a su segundo hijo, el mayor ya tenía un año y empezaba a jugar con las ovejas de la granja, ella se pasaba el día en el campo viendo germinar la última esperanza de la agricultura en la zona. La empresa CERVESUR se proveía de cebada de las zonas alto andinas del Cusco, la provincia de Paruro era uno de sus mayores proveedores y los campesinos acogieron de buena gana la propuesta de sembrar una variedad nueva, especial para la fabricación de cerveza, la cebada Günther. De esta forma al llegar los años ochenta los campos de Paruro volvieron a teñirse de dorado y la prosperidad iba regresando de a pocos a la zona.

Sin embargo nadie esperaba que el terrorismo llegue a la zona y de manera tan dura. Los subversivos aparecieron en la zona alrededor del año 1986 y empezaron a cobrar “tributos por seguridad” a los campesinos. Las comunidades que se dedicaban al cultivo de cebada se vieron especialmente afectadas por este problema, los terroristas iban de improviso a las chacras y las incendiaban a menos que las cooperativas les dieran dinero; estas tasas se incrementaban exponencialmente y no había manera de evitarlas. Así se iniciaron las rondas, en Pillpinto el líder era el esposo de Rosa. Llegó a organizar una fuerza de ciento cincuenta ronderos y los atracos pararon por un tiempo, mas no del todo. En 1989 los guerrilleros volvieron dispuestos a tomar represalias, una noche tomaron por asalto el centro comunal, asesinaron al esposo de Rosa y a sus dos hijos, que por cosas del destino se encontraban con él en ese fatídico momento.

Desde entonces Rosa tuvo que capear sola con el temporal, mantuvo la cooperativa andando y CERVESUR pedía más cebada. Pero todo cambió de nuevo cuando esta empresa fue comprada por Backus y dejaron de lado la cebada local; empezaron a importar materia prima australiana y en menor cantidad se usaba la proveniente de Paruro. Ese fue el golpe definitivo para Rosa, era el año de 1998, tomó sus maletas, su pequeña hija Paula –que ya contaba con nueve abriles- y se dirigió al Cusco.

Los primeros meses no fueron fáciles, buscó trabajo de empleada doméstica pero fue rechazada, su único sustento era el puesto de mercado que una comadre le prestaba tres días a la semana. Un día cuando caminaba por el centro de la ciudad descubrió su nueva fuente de trabajo: el peruanísimo carrito sanguchero. Alquiló uno hasta que ahorró lo suficiente para hacerse de uno propio; con el dinero de las ventas logró enviar a su hija al colegio a que termine la secundaria. Poco a poco se fue haciendo de un nombre en el sub-mundo de los sangucheros de la calle Saphy. Su trato afable y educado, amen de sus buenos precios, le granjearon clientes de manera veloz. Su carrito se volvió el más popular de esa cuadra de la calle y en menos de lo esperado ya estaba en capacidad de alquilar un local a media cuadra de la plaza de armas, frente a uno de los locales más frecuentados por sus asiduos y fieles clientes.

El reloj toca las dos y treinta de la mañana cuando mis amigos y yo bajamos a trompicones de “El Viejo Bar”, es diciembre del 2003 y estamos celebrando el final de nuestra vida escolar. Cruzando la calle vemos justo lo que necesitábamos, una vez más la querida tía Toxi sería la encargada de apaciguar el hambre. En esta ocasión ya no tendremos que permanecer parados en la fría calle, ahora nos esperan cómodas bancas con mesas, un ambiente tibio y acogedor, y un televisor sintonizado en la repetición de una de las hazañas internacionales del Cienciano.

Apenas cruzamos el umbral ella nos saluda: “bien temprano han venido esta noche jóvenes, tomen asiento que ahorita la Paulita les atiende”, Rosa ya tiene la parrilla caliente y va sacando los insumos para nuestro pedido, que es el mismo hace ya tres años. Fiel a su costumbre, adquirida cuando recién se mudó al local, saca dos cervezas de litro cien y nos las invita. Mientras prepara nuestros reparadores sanguchitos vamos conversando, ha sido un largo tiempo desde que teníamos una oportunidad para charlar, parece que todo le va bien; la Paulita ya esta por acabar la secundaria, ya terminó la mudanza a su flamante casa nueva en Puquin y cada día más gente llega a su local. Luego de todo lo que tuvo que pasar la vida le sonríe nuevamente. Hacemos un brindis por ella y nos entregan nuestra comida, y a todos nos sabe a ambrosia. Las cervezas ya se terminaron y nuestros panes también, pagamos y nos alistamos para tomar el taxi que nos llevara a nuestros hogares cuando ella nos grita desde adentro-“su yapita se han olvidado chicos”-, mientras Paulita nos alcanza papitas y seis cigarrillos. Sólo atinamos a sonreír y agradecerle por el gesto.

De camino a casa todos acordamos que nunca olvidaremos todas las noches en que la tía Toxi nos alimentó siempre con una sonrisa en el rostro, jamás olvidaríamos a esa sufrida mujer que se volvió en la amiga incondicional que uno siempre busca a horas de la madrugada.

Hoy en día Rosa Huamán Chávez vive con su hija Paula, que asiste a un instituto tecnológico, entre las dos administran el local, no les gusta que le llamen “sanguchería” porque es de mal gusto dicen, que tienen en la calle Espaderos en Cusco. Por las noches es uno de los sitios más concurridos por jóvenes ávidos de una buena comida y un buen servicio, a pesar de que Rosa tiene sus favoritos, trata a todos por igual; el éxito no la ha cambiado en lo más mínimo, aún mantiene esa mirada dolida de la primera noche pero su rostro irradia felicidad.

Gracias Rosa por mostrarnos que aunque la vida te ponga una montaña adelante es posible pasar a través de ella. Con tus deliciosos sándwiches no sólo nos diste de comer, nos alimentaste el alma y engrandeciste el espíritu.

lunes, octubre 31, 2005

Primera entrega. "Miss violeta" por Karla Curo

A veces seria y estricta, todo depende de nosotros; pero ella siempre es la misma, clara y transparente como su mismo nombre lo dice: Violeta. Ella es mi profesora de lenguaje.
Violeta Córdova de Arias como toda persona es única, pero ella es únicamente especial; su sencillez, responsabilidad, y empeño han hecho de ella una persona que esta dispuesta a enfrentar los problemas, ver la vida de modo diferente y hacer de ésta un regalo de Dios.
“El Señor es mi fuerza” es su principio todo momento.

Emilio y Leonor, sus padres, son los que le han llenado sus días de vitalidad y amor para compartir; y ahora ella hace lo mismo con sus hijos: Juan Diego y Claudia Maria, a quienes quiere con todas sus fuerzas.

Violeta es una estudiante incansable, no se limita; pues además del español presenta un gusto por el idioma inglés. Todos sus alumnos hemos sido testigos de su capacidad para aprender y dominar una lengua diferente, como es el inglés.

Nuestra “miss” (así es como la llamamos) es una persona de experiencia; ha trabajado en distintos colegios como: San Ignacio, López Albujar, en Piura; San Antonio de Huamanga, en Ayacucho; Maria Auxiliadora, El Andino, en Huancayo; y actualmente en María Montessori, Piura.
Su trabajo en cada lugar ha sido una experiencia nueva e inolvidable; en donde no sólo ha enseñado materia, sino también “formas de vida”. Cada sitio, cada colegio, cada alumno han sido diferentes; y de cada uno de ellos aprendió algo distinto.
Valorar el aporte cultural de cada ciudad y respetar sus costumbres; conocer a cada alumno y aprender de ellos; es lo que la han convertido en una persona realmente humana y de experiencia.

Alta, delgada y de piel clara, sigue siendo una persona viva, despierta, astuta en cada clase. Sus clases tuvieron algo especial; cada vez que ella llegaba el salón era pacifico y todos escuchábamos atentamente cada una de sus lecciones. No sólo nos ayudó a comprender y aprender el verbo, el sustantivo y a leer obras literarias; hizo mucho más que eso; nos dio su cariño, aprendió de nosotros, nos aprendió a querer como nosotros a ella.

Siempre mantuvo la fe y esperanza desde lo más simple hasta lo más complejo, creyó en nosotros. Nuestras penas fueron sus penas y nuestras alegrías las suyas, que siempre terminaban en una amplia sonrisa. Tuvo fortaleza para darnos sus consejos e intentar ayudarnos en todo momento.

Ahora se encuentra preparando un viaje a España, bien ganado en una beca; este será realizado en el mes de Febrero. Por el momento sigue felizmente rodeada por sus familiares y nuevos alumnos.

Desde ya todos sabemos que podrá realizar exitosamente sus labores; y aunque que estará lejos presencialmente, seguirá cerca de nosotros…en todo momento.

viernes, setiembre 16, 2005

Reciclaje

Un texto del año pasado,hasta que vengan los suyos.

"Aunque perdido, conoces Piura"
Por: Angélica Soto

He aquí mi historia, que aunque perdida en una ciudad, en la que iba a instalarse, conoce los atractivos turísticos de Piura. A ver si a alguien le sirve de experiencia y talvez con esto, se guíe mejor y ya no sea otro perdido.

La historia comienza desde que decidí ir a vivir a la ciudad más antigua de Perú, fundada por el conquistador español Francisco Pizarro. Un miércoles llegué a las 8 de la mañana, después de haber pasado por Chiclayo, a la ciudad de Piura. En Chiclayo es donde me contacto con una agencia para que me llevara a conocer Piura. En la agencia me estarían esperando, pero, por mala suerte llegó tarde a la estación, así que tuve que ir en otro bus. Al llegar, no sabía cómo contactarme con la agencia, porque para colmo el papelito se había quedado en el hotel.
Pensó entonces llamar a un taxi para que la llevara a la plaza de armas y ver que podía hacer.

Mientras comía el sándwich que me habían dado en el bus, decidí pasear por la plaza de armas. Cuando llegué me llamaron la atención los frondosos tamarindos que rodeaban a la plaza, y en el centro, había una bella estatua de mármol. Saqué un libro titulado “Conoce tu Perú”, que había tenido guardado junto a los libros olvidados, pero pensé que esta vez me podía servir (y así fue). Leí que esta plaza, era considerada como una de las más pintorescas y placenteras de la costa.

A un costado, observé una iglesia y una señora, que supuso que era turista, me dijo que era la catedral. Leí de nuevo el libro y me enteré que esta Catedral, se edificó en 1588 y que guarda importantes obras de valor artístico e histórico. Esto atrajo mi atención, así que decidí entrar. Observé la imagen de la virgen de Fátima (uno de los primeros que se construyó y su antigüedad se calcula entre 330 y 350 años). El libro mencionaba que por mucho tiempo fue el Altar Mayor de la basílica. A un costado, había un grupo de turistas y decidí unírmeles “caletamente” para saber un poco más. Escuché que en el retablo de esta virgen, se muestra el mas puro arte barroco churrigueresco español, al contrario de otros retablos como el niño Jesús de Praga, el de la Sagrada Familia y el de Inmaculada Concepción, que son de estilo rococó. Luego, nos dirigimos hasta el Altar Mayor, que tenía grandes proporciones, estaba totalmente bañado con pan de oro. Por un momento, pensé en lo que se podría hacer con ese oro: talvez, comprar una custer para atravesar los diferentes desiertos: el desierto de Sechura, la pampa de Chira, situada por encima del valle, y el tablazo de Paita, muy fértil gracias al regadío.; también, alquilar un yate y navegar por Paita, Lobitos, Negritos, El Alto, Los Órganos y Talara; comprar toda la artesanía que se pueda de Catacaos, llevar algunas reliquias de la cultura Tallan, una de las más antiguas de las costas del Perú (aunque sería algo ilegal y no me convendría meterme en otro problema: ya era suficiente con estar perdida, así que mejor continué escuchando al guía). El pulpito tiene también gran valor artístico, por el tallado en madera y que también, está cubierto con pan de oro. (Si que la iglesia aprovecho el oro de los incas). En la Catedral se guardan también valiosas obras pictóricas como el San Martín de Porres del famoso pintor peruano Ignacio Merino y que data de la mitad del siglo pasado, representa un milagro del santo moreno. El cuadro que representa la Santísima Concepción es de gran valor artístico e histórico pertenece a la escuela Quiteña y es de la segunda mitad del siglo XVII. Este se encuentra en la Sacristía. También se aprecian otros cuadros más pequeños pertenecientes a la Escuela Cuzqueña.

Salí de la iglesia, después de agradecer a Dios por haberme cuidado y pedir disculpas por los malos pensamientos que tuve con el oro de la iglesia, aunque, si voy en un tour con otras personas, el costo sería menor y me divertiría más.

Frente de la plaza de Armas, observé varios edificios de corte moderno y una gran cantidad de gente. Supongo porque ahí se sitúan las oficinas Públicas del Banco de la Nación, el Concejo Provincial, Banco Central Hipotecario, Correos y Telégrafos.

Seguí caminando. No estaba tan lejos de la plaza de Armas, y observé una casona. En el frontis aprecié una placa de mármol con una inscripción que decía: " AQUÍ NACIO MIGUEL GRAU", colocada el 28 de julio de 1966. Pregunté a una señora que pasaba, si se podía entrar y si es así, por dónde; ella me contestó:
_ A la casa donde nació Miguel Grau seminario, está abierta para todos, churre. (¿Seminario? Eso no sabía, supongo que por eso hay bastantes personas que se apellidan seminario en Piura). Los visitantes ingresan por la calle Tacna # 662, avanzando hacia el oeste, para luego dirigirse al sur, hasta la calle Apurimac # 440.
Le agradecí y seguí mi recorrido. La información que tenía en el libro, decía que esa casa tenía una extensión de 1041 metros de los cuales 700 están ocupados por los ambientes y el resto bien puede levantarse un auditórium y una biblioteca, “que tanto necesita la juventud piurana”. También nombraba al OVALO GRAU, donde se levanta el monumento dedicado al "Caballero de los Mares", y está ubicada e la avenida Grau.

Estaba cansada después de caminar por largo tiempo, comí la última bolsa de galletas que me quedaba, y seguí como buena perdida. Encontré otra iglesia. (Creó que dios me estaba llevando a otra iglesia para que me confiese si o si).

Llegué a la iglesia SAN FRANCISCO. ¿Sabían que allí se proclamo la independencia de Piura, el 4 de enero de 1821? Pues yo no, y me alegro de haberme enterado ahora, antes de que me tilden de ignorante. Además, se construyó en el lugar donde se encontraba la capilla de San Antonio que fue arrasada por una gran inundación. (Una más de las travesuras del “Niño”). El retablo del Altar Mayor tiene un San Francisco en el centro y la talla de el señor de la Agonía que es de estilo neoclásico, igual al púlpito y los ambones laterales. Un dato que me interesó, fue que un aspecto típico de la época, es la sillería lateral donde los frailes presenciaban los ritos religiosos. Hay dos lienzos en los laterales, que no son de la época colonial, sino se trata de dos replicas de dos cuadros famosos de los pintores Piazeti y Zurbarán, ambos realizados por el artista piurano Rodolfo Ramos Seminario.

Estaba muy agotada, así que decidí buscar un sitio donde descansar. Pero, justo al salir, me encontré con Cisco, el guía. Dijo que me había estado buscando por todo sitio y habíamos perdido tiempo para conocer Piura. (Lo que el no sabe es que no fue así) Lo bueno era que ya no estaba perdida, había sido encontrada y conocí algunos sitios turísticos de Piura. Ahora me esperaban conocer playas, puertos, museos, y sin haber tener el oro de la catedral.

miércoles, setiembre 07, 2005

El Perú es bien chicha

Quien diga que no conoce la música chicha está mintiendo. El Perú es bien chicha por sus cuatro costados. Su letra desgarrada y música estridente se ha apoderado de gran parte de radios, invade las calles, se trepa a la combi, se cuela en la tele y se filtra retumbando en nuestro inconsciente. ¿Ay pero por qué si es tan “horrible y huachafa”?, ¿Por qué se hizo una serie televisiva en honor a Dina Paucar, la “diosa del amor”, y una sobre Chacalón ? Porque les agrade o no, es un gusto popular de la mayoría de peruanos y términos de comercio resulta “muy rentable”.

No sabemos de dónde proviene su nombre, pero seguro nada tiene que ver con la bebida milenaria hecha a base de maíz. La chicha ha resultado ser el jugo surtido de una licuadora ecléctica llamada Perú. Zumos, ritmos y sabores de huayno, cumbia, salsa, tecno, rock, y hasta yaraví se han cocinado en una paila enorme desde fines de los 60. Tallarines con papa a la huancaina, ceviche y chanfainita, todo revuelto sin cálculo, todo expresión de una nueva peruanidad, que inició con las inmigraciones andinas hacia la costa y el trópico selvático.

Más allá del gusto –siempre libre y personal- mucha gente que no sabe ‘ni chichas’de la chicha identifica bajo este nombre comportamientos que poco tienen que ver con la expresión musical: la informalidad, el desorden, el caos, el escándalo, la violencia o incluso los abusos de sexo, droga y alcohol. Excesos que por cierto son tan reprochables cuando se producen en escenarios donde su consumen otros géneros como el rock, el punk,el regaee, el trance, el dance, el blues etc. Excesos del comportamiento, no excesos de una expresión musical. ¿Será que ese rechazo hacia los sonidos chichas es consecuencia de un rechazo racial hacia lo cholo, lo serrano y lo indio?. Discriminación peligrosa e injustificable en un país como el nuestro. Que escuche y disfrute de la chicha quien desee hacerlo, pero nadie puede negar su carácter de fenómeno cultural y social. Y como todo, antes de opinar, primero hay que conocer. (Gloria Huarcaya)

viernes, setiembre 02, 2005

El mensaje en la botella

Pues nada se aprende si es que no se lleva a la práctica y para escribir hay que escribir también, pero antes se debe pensar. Y créanme que eso es lo que más perturba de mi trabajo y, muchas veces se me va el sueño pensando en lo que debo inventarme...

Entre esas divagaciones nació la idea de crear Bandeja de Entrada, un espacio libre donde ustedes podrán publicar (siempre con mi asesoramiento, por eso soy la profe) aquello que consideran valioso y que merece la pena ser leído por otro.

Al comienzo seguro tendrán un poco de pudor, pero es importante que aprendan a derribar las barreras que les impiden expresarse y en definitiva a ser ustedes mismos. Lo más seguro es que el miedo de hacerse escuchar se diluya cuando algún habitante de la blogósfera lea un mensaje suyo y tenga la gentileza de contestarles. Y parecerá como si estuvieran en una de esas películas donde alguien lee el mensaje de un náufrago puesto en una botella. Lo importante es que en algún recodo de este mundo alguien diferente a ustedes se conmovió con aquello que le contaron. Eso es comunicar.

Escribir para ser...uno mismo

Decidí crear este blog para estar más cerca de ustedes, o mas bien, para que ustedes estuvieran más cerca de aquello que pretendo enseñarles: escribir. No escribir por escribir, no “escribir” garabatos en la última hoja del cuaderno mientras tratamos de evadir una clase aburrida, sino escribir pensando en otro, escribir para comunicar, para expresar algo que a otro le puede interesar. Escribir en definitiva para ser uno mismo, para alzar la voz, para dar vida a una historia, para perennizar una idea, para ordenar el pensamiento, para entender lo que pasa y a dónde queremos llegar, para explicarnos – a nosotros mismos- el mundo.